lunes, 3 de febrero de 2014

Una carrera rentable ...


Una carrera rentable  ...


Cuando era niño recuerdo haber utilizado la camisa abotonada hasta el cuello y recuerdo haber tenido la visión idealizada de ser clérigo, eventualmente tuve la avidez galopante de convertirme en veterinario por el gusto insepulto hacia los animales, digo insepulto porqué aún conservo el amor hacia los animales, sin embargo mi actual militancia no radica en curarlos sino en respetarlos, cambie de vocación porqué entre comillas, madure; pero en realidad lo único que hice, fue llenarme de paradigmas y prejuicios producto del aparataje social en el cual vivimos. Eventualmente cambie hasta convertirme en una suerte de variable anuente agazapada en un sistema, el sistema que exhorta al ciudadano a ser arribista, a ser  beligerantemente competitivo a comprarse ropa de marca, a ser poser, a ser esnobista y para entrar en la praxis y hacer hincapié a la premisa; a escoger una "carrera rentable"que me permita lograr mis seudo sueños y escogí administración en lugar de medicina veterinaria y no es que tenga una visión reduccionista sobre la medicina veterinaria sino que siendo objetivo sabemos que administración de empresas y negocios internacionales tiene mayor amplitud.

Yo me pregunto en que momento, ¿el ser humano deja de seguir sus ideales? o ¿ deja de hacer lo que le gusta? para encarnar el papel de un insular Rockefeller o convertirse en una suerte de zombie apocaliptico donde en lugar de iris en los ojos tienes signos de dolar, para mi la grandeza del hombre radica en la inefable virtud de hacer lo que le gusta sanamente claro     está, sin embargo me apena decir que la virulencia que se yergue es la de  un ser humano materialista, con talantes mercantiles que soslaya el candor humano y lo cambia por aptitudes hedonistas, cero empáticas y con cero herramientas emocionales, naturalmente me gustará verme bien y tener mis comodidades puede ser mi horizonte, sin embargo nunca por nunca dejaré de lado esa espiritualidad con la cual cada ser humano se concibe y como repito la pierde con los años pudiendo recuperarla sí y solo sí logra toma conciencia.





Fernando Carranza 

domingo, 2 de febrero de 2014

"Costo de oportunidad"


En la universidad...

Cuando lleve cursos generales en la universidad me toco estudiar tres veces economía, economía general, micro-economía y macro-economía y todas con el mismo profesor; el profesor Andrade Caldas. Naturalmente no recuerdo absolutamente nada del tópico, pero algo sí quedaría grabado en mi mente...

"Costo de oportunidad"

"Costo de oportunidad" mercantilísticamente hablando, es dejar de comprar una cosa en pro de consumir otra de mayor valor, naturalmente mucho más importante o apremiante en ese momento, aterrizando la premisa a nuestra vida sentimental, he notado que para llevar una saludable relación, muchas veces tanto mujeres como hombres de forma imperativa, debemos abandonar viejos malos hábitos en virtud  de llevar las cosas en paz con nuestra  pareja. Por ejemplo, dejar de fumar si a ella no le gusta, cambiar mis atisbos de  neurosis por un carácter más templado, dejar de beber en demasía para llegar a casa y no romper el mobiliario, dar explicaciones de los lugares a donde  voy y la hora que llegaré, responder los mensajes de texto a tiempo, poner de manifiesto mis planes y entablar de manera crónica diálogos largos y tendidos con el alma desnuda. A grandes rasgos, añadir a mi persona cosas positivas y  pulir los aspectos negativos de nuestro ser  para vivir en armonía con el ser amado. ¿Por qué?, porqué evidentemente sabemos  que ya no estamos solos, sino que somos y seremos parte de un binomio. La libre decisión de haber optado por un camino y abandonar otro, demanda "algunas veces" sacrificio, sacrificio que para muchos y muchas significa perder libertad y albedrío; pero que finalmente lo cambiamos para vivir en permanente, solemne y adecentada compañía...


Catarsis...

Lo último que me dijiste entre espasmo, sollozo y llanto fue, que el ser humano se enamora una sola vez, en ese momento no te lo creí y no pasó de ser una visión dramatizada de las cosas motivada quizá por el siniestro arcángel del óvalo Gutiérrez, sin embargo con el devenir del tiempo la premisa cobró sentido... ¿sabes algo vida?, personalmente he encarnado amores frívolos, romances neuróticos, recogido cariños de vertedero y sido presa de cazadoras genitales, pero nunca he amado tanto, ni escrito tanto como consecuencia de haberte conocido ...

Mi pesadilla más lejana probablemente sea que tú con el devenir del tiempo te conviertas en una sombra crónica, mi temor más gravitante para tal efecto posiblemente sea que llegáses a encarnar el espíritu de un fantasma desertor, absorto en mi letargo y agazapado bajo el ceremonioso papel de seudo amigo con derecho; verte feliz y de la mano con el hombre equivocado, es una visión horrorizada  de las cosas que no puedo permitirme ...

Yo estoy dispuesto a sacrificar parte de mi fuero intimo...yo quiero que tu seas mi costo de oportunidad, la pregunta gravitante es;¿tu estás dispuesta sacrificar tu costo de oportunidad por mi?, ¿cambiar tus malos hábitos, tu seudo bipolaridad femenina? ¿tu obsesión por el alcohol para vivir en perenne compañía conmigo?. La respuesta parece ser tacita...



FERNANDO CARRANZA VASQUEZ.